El mensaje de los tres ángeles, el sábado y la oración

El mensaje de los tres ángeles, el sábado y la oración

Mark FinleyJan 12, 2022, 1:33 AM

Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isaías 56:5-7).

Creados por un propósito

El mensaje de los tres ángeles son un llamado del clarín a adorar a nuestro Creador. Nosotros no evolucionamos. No somos un accidente genético. Dios nos creó, y la vida es un don precioso que viene de Jesús. El apóstol Juan declara: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11). Es un pensamiento asombroso reconocer que existimos por la voluntad de Dios. El sábado nos recuerda que fuimos creados por un propósito. Nos lleva de regreso a nuestro hogar en el jardín del Edén y nos recuerda a un Creador amoroso que solo desea el bien para nuestras vidas. En un mundo de sufrimiento, enfermedad, el Dios de la creación promete: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Tan solo este hecho debería hacernos caer de rodillas en alabanza a Dios por el don de la vida y buscar los planes específicos que tiene para nuestras vidas.

El sábado—Un llamado a la oración, la alabanza y la proclamación

El sábado también nos recuerda el don de la salvación. Al descansar durante el sábado, descansamos en la obra de Cristo finalizada por nosotros (Hebreos 4:9, 10). Descansamos en su gracia. El sábado no es un requisito legalista dado a la nación de Israel. Es un día lleno de gracia para toda la humanidad que nos lleva a depender sola y completamente de Cristo para nuestra redención (Isaías 56:6, 7). Jesús finalizó la semana de la Creación con las palabras: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Génesis 2:1, 2). También culminó su obra en la cruz con las palabras: “Consumado es”. En el principio, no tenemos nada que ver con la obra creadora. Él comenzó la obra y la terminó. De la misma manera, no tuvimos nada que ver con la obra redentora de Cristo en la cruz. Él comenzó la obra de salvación y la terminó. El sábado nos recuerda que debemos regocijarnos en su amor, descansar en su cuidado y glorificarnos en el Cristo que pagó tan alto precio por nuestra salvación. El sábado es un llamado a la salvación, un llamado a la alabanza y un llamado a proclamar su bondad.

El sábado también nos recuerda que no estamos solos en un mundo asolado por la tristeza. Las bellezas de la naturaleza todavía hablan de nuestro Dios creador en este mundo que sufre. El sábado nos señala la creación, pero también nos señala a los nuevos cielos y nueva Tierra, donde Dios recreará este mundo con su esplendor edénico.

El sábado es un día de acción de gracias. Estamos agradecidos porque Dios nos creó y tiene planes para nuestras vidas. Estamos agradecidos porque él nos redimió y ha pagado un precio infinito por nosotros. Estamos agradecidos porque él vendrá otra vez y creará nuevos cielos y una nueva Tierra. Busquémoslo con corazones agradecidos en oración.